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Sin embargo, el principal aliciente de la Catedral de Pamplona es su
magnífico claustro -uno de los mejores de Europa del siglo XIV- con
hermosas arquerías apuntadas con tracerías caladas de diferente diseño
-según la época de su construcción que fue evolucionando ligeramente- y
las diferentes puertas y su rica escultura del siglo XIV: la Puerta
Preciosa, la de Nuestra Señora del Amparo...
En el plano escultórico
hay que destacar el magnífico Mausoleo de los Reyes de Navarra (Carlos
III el noble y Leonor de Trastamara) realizado entre 1413 y 1419 en
alabastro por el escultor flamenco Johann Lome de Tournay y donde
aparecen los dos monarcas con doseles sobre un lecho sepulcral exento,
cuyos frentes presentan 28 estatuas de plorantes.
Síntesis histórica
La actual Catedral de
Pamplona se levanta sobre un solar cargado de historia desde la
fundación de la ciudad por Pompeyo Magno el año 74 a.C. Las recientes
excavaciones han sacado a la luz cimentaciones de la época romana, pero
no hay seguridad sobre la existencia de templos cristianos, anteriores
al que fue demolido en el año 924 por Abd-al -Rahman 111. Sancho el
Mayor lo levantó de nuevo entre 1004-1035. Durante el episcopado de
Pedro de Roda fue demolido, de 1083 a 1097, para dar lugar a una
Catedral románica, edificada entre 1100 y 1127 con un claustro terminado
en 1137. Hacia 1280 se dio comienzo a la obra de un suntuoso claustro
gótico que se terminó hacia 1375. Anejos a este claustro se edificaron
por entonces la capilla Barbazgna, el refectorio y la cocina:
En 1391 se derrumbó la
Catedral románica quedando en pie únicamente la fachada y la cabecera.
Casi de inmediato, en 1394, se comenzó la construcción del actual
edificio gótico, prolongándose las obras, con diverso ritmo, durante
todo el siglo XV, hasta 1501. El siglo XVIII terminó con la gran obra de
levantamiento de la fachada: se derribó la vetusta románica y se
construyó otra neoclásica, añadiendo además, por los pies, un tramo a la
Catedral, todo ello entre 1783-1803.
Los exteriores
El templo gótico queda
eclipsado por delante con la gran fachada neoclásica. Los exteriores
góticos, bien severos, solo se adivinan desde la Plaza de San José, la
ronda Barbazana o el interior del Arcedianato. La fachada occidental fue
diseñada por Ventura Rodríguez en 1783 y es un soberbio ejemplar del
estilo neoclásico. Se abre en el centro un pórtico con frontis
tetrástilo de columnas pareadas con capiteles corintios, rematado por
frontón decorado con el escudo del cabildo. Las terrazas del centro y
las torres en los extremos, completan un conjunto severo y grandioso. La
torre del norte alberga la campana María, de doce toneladas, la mayor de
España en uso. El constructor de la fachada, costeada por el Cabildo,
fue Santos A. Ochandategui.
El interior
Configura un templo
gótico con planta de cruz latina, de tres naves, más otras dos de
capillas, siendo la central la más alta, y girola en la cabecera. El
edificio ostenta una completa unidad de estilo, con sencillas bóvedas de
crucería, complicadas con terceletes sólo sobre el crucero y ábside. La
restauración última ha puesto a la luz una rica ornamentación policroma
en torno a las claves, realizada en el siglo XV.
El exorno de la catedral
ha sufrido muchos cambios a lo largo de los siglos. En la actualidad, un
recorrido nos muestra lo siguiente: empezando por los pies del templo y
por el lado del evangelio o del norte, se ve ante todo, la pila
bautismal de jaspe, del siglo XIX, con una tabla del bautismo de Cristo,
del S. XVI. La Capilla de San Juan Bautista, donde funcionaba la
parroquia de la catedral, alberga ahora el crucifijo de Ancheta, obra
maestra del Renacimiento español, de 1577. El retablo, de los escultores
Juan de la Hera y Gaspar Ramos, es de 1610, con policromía de Fermín de
Huarte y Sebastián de Zárate en 1617 y representa escenas de la vida del
santo Precursor. La siguiente, antigua capilla de Santa Cristina,
muestra ahora un retablo realizado en torno a 1500 con una talla gótica
de Crucificado y tablas representando personajes del Antiguo Testamento
con sus profecías. Sigue la capilla de San José con un retablo barroco,
de 1685, pero conservando las imágenes de otro anterior de 1570. La
última de este lado, antigua capilla de San Martín, guarda un retablo
barroco, de 1642, con otro pequeño en su centro, italiano del siglo XVI,
de cuadritos pintados sobre cobre con multitud de reliquias.
La urna de la parte
inferior es de 1731, como otras tres de otros retablos, que guardan
reliquias de mártires. Desplazándose desde aquí a la nave central, puede
admirarse el mausoleo real con las estatuas yacentes de los Reyes de
Navarra, Carlos III el Noble y Leonor de Trastamara, su esposa. Obra
señera de la escultura europea del siglo XV, fue realizada entre
1413-1419 por Jehan Lome de Tournay y colaboradores. Son especialmente
notables las figuras de los implorantes, ejecutadas en alabastro como el
resto de la escultura. Cierra el presbiterio y coro una reja gótica,
forjada en 1517 por Guillermo de Evernat, una de las primeras de España
en su estilo. Su diseño y ejecución con su abundante escultura, son de
un gusto exquisito. En el presbiterio, bajo un baldaquino neogótico,
preside la imagen de Santa María la Real, bello ejemplar de la escultura
románica. Tallada en madera, fue recubierto de plata ya en el mismo
siglo XII; el Niño se rehizo en el siglo XVII y la silla en el XVIII. La
sillería coral renacentista, ejecutada entre 1531-1541, es obra de los
mejores escultores de la zona: Esteban de Obray, Guillén de Holanda,
Juan de Beauvais y otros.
Crucero norte
Sobre el muro occidental
se ven dos tallas del siglo XVII, de San Ignacio de Lovola y San
Francisco Javier. Frente a ellas, el retablo de San Jerónimo, de 1683,
con las imágenes de San Francisco ' Javier y San Fernando y arriba, san
Francisco de Asís, franqueado de San Fermín y San Saturnino. Por encima
de la puerta se sitúa el órgano, el mayor de Navarra.
Girola
Avanzando por ella,
queda a la izquierda la capilla del Santísimo, costeada en el siglo XVII
por el obispo Sandoval: el retablo ostenta un lienzo de San Benito,
atribuido a Ricci. Sigue el retablo de San Agustín, de 1642. Después de
la puerta de la sacristía de Beneficiados, con tracerías del siglo XV,
hay dos retablos de 1713. El primero, de Santa Bárbara, alberga el
Cristo de los Capellanes, del siglo XVII. El segundo está dedicado a San
Fermín. Entre ambos retablos, dos grandes cuadros de 1839, que se
encargaron a Juan Gálvez para el trascoro. Representan la última Cena y
la Oración en el huerto. Por una puerta, de finales del siglo XV, se
entra a la Sacristía mayor o de Canónigos. Fue edificada gracias al
mecenazgo del Obispo Zapata en 1599. Su actual decoración en estilo
barroco-rococó se llevó a cabo en el siglo XVIII gracias a la
generosidad del canónigo D. Fermín de Jáuregui.
Obra artística de
pinturas y dorados
Se debe a Pedro de Rada
y se ejecutó entre 1760-1770. El mobiliario completa el conjunto
barroco: cajonería, armarios, consolas, reloj, espejos, lavabo y demás
detalles revisten un espléndido recinto sobre planta de T, que se
continúa con dos capillas y la sala capitular. Los cuadros son lienzos y
cobres y sus temas, las vidas de Cristo y de la Virgen, y algunos santos
y santas. De nuevo en la girola, sigue el retablo llamado de Caparroso,
fechado en 1507. Ocupa el centro el grupo de Santo Tomás y el resto,
tablas con escenas de la vida de la Virgen y de la pasión de Cristo. A
su lado, el retablito de La Piedad, obra de Bidarte y Claver en 1600.
Crucero sur
Aquí se colocó la reja
renacentista que cerraba el coro, forjada hacia 1540. El retablo de San
Gregorio es gemelo del de San jerónimo. Acompañan al titular, San
Sebastián y San Antonio Abad. En el piso superior, San Agustín con Santa
Mónica y otra Santa. Sobre el muro del fondo, el lienzo de San Blas del
siglo XIX.
Delante del paso
claustro, se adosa a un pilar la Virgen de las Buenas Nuevas, talla del
siglo XV en piedra. Por encima de la puertita de acceso al
sobreclaustro, se encajó una lápida sepulcral con escultura, del siglo
XIV. El enorme cuadro San Cristóbal es obra de
Museo Catedralicio
diocesano
El Museo Catedralicio
diocesano ocupa actualmente las salas del Refectorio y la Cillería. Fue
instalado en estos y otros locales al objeto de exponer en un lugar
cómodo y accesible a las obras de arte del tesoro de la Catedral, a la
vez, se intentaba recoger y exponer otras del arte religioso de las
parroquias de Navarra extinguidas o incapaces de conservarlas con
seguridad. En 1996 se cambió la instalación y se redujo drásticamente el
número de piezas expuestas con criterios de calidad y presentación.
De este modo, de entre
los fondos del Museo, se exponen en la actualidad, en el Refectorio, un
grupo de tallas marianas, románicas y góticas, de los siglos XII-XV;
otras, de santos, también medievales; pinturas sobre tabla de los siglos
XV y XVI. otro grupo lo constituyen tallas renacentistas de los siglos
XVI y XVII y algunas barrocas de los ss. XVII-XVIII. Siguen algunas
muestras de pintura barroca y un lienzo de Vicente López, del s. XIX,
que retrata al obispo Severo Andriani. Al fondo de la sala queda el
templete con la custodia procesional, ambos de plata, del s. XVI, de la
Catedral de Pamplona. En la Cocina, paneles didácticos sobre el arte y
la historia de la Catedral y el claustro. En la Cillería se han reunido
piezas de orfebrería de la Catedral y parroquias de Navarra, además del
gran Crucifijo de Juan Bazcardo, del s. XVII, algunas arquetas y piezas
de marfil. Sobresalen el relicario del Santo Sepulcro, del taller de
París en el siglo XIII, el relicario del Lignum Crucis, del s. XIV,
ambos de plata dorada y esmaltes; el Evangeliario con guardas de plata
del s. XVI, la cruz procesional de San Juan Bautista, parroquia de la
Catedral y el crucifijo de marfil del s. XVIII, de la sacristía de la
Catedral. En el centro de la sala pueden admirarse en senas vitrinas,
cruces procesionales de plata de los siglos XIV y XVIII. |