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Catedral de Pamplona
 

La actual Catedral de Pamplona es un templo gótico construido como consecuencia del derrumbe de la antigua catedral románica en el año 1389.

Iniciada, por tanto a finales del siglo XIV y finalizada en los primeros años del XVI, su estructura guarda una gran unidad estilística.

Tiene tres naves con capillas laterales, crucero acusado en planta y alzado, presbiterio poligonal y extraña girola de tramos pentagonales y hexagonales.

El interior es armónico pero algo pesado al disponer de poco vanos ya que no existe triforio.
En el claristorio se conservan cuatro vidrieras originales del siglo XVI de excelente colorido y factura.

   
Sin embargo, el principal aliciente de la Catedral de Pamplona es su magnífico claustro -uno de los mejores de Europa del siglo XIV- con hermosas arquerías apuntadas con tracerías caladas de diferente diseño -según la época de su construcción que fue evolucionando ligeramente- y las diferentes puertas y su rica escultura del siglo XIV: la Puerta Preciosa, la de Nuestra Señora del Amparo...

En el plano escultórico hay que destacar el magnífico Mausoleo de los Reyes de Navarra (Carlos III el noble y Leonor de Trastamara) realizado entre 1413 y 1419 en alabastro por el escultor flamenco Johann Lome de Tournay y donde aparecen los dos monarcas con doseles sobre un lecho sepulcral exento, cuyos frentes presentan 28 estatuas de plorantes.

 

Síntesis histórica

La actual Catedral de Pamplona se levanta sobre un solar cargado de historia desde la fundación de la ciudad por Pompeyo Magno el año 74 a.C. Las recientes excavaciones han sacado a la luz cimentaciones de la época romana, pero no hay seguridad sobre la existencia de templos cristianos, anteriores al que fue demolido en el año 924 por Abd-al -Rahman 111. Sancho el Mayor lo levantó de nuevo entre 1004-1035. Durante el episcopado de Pedro de Roda fue demolido, de 1083 a 1097, para dar lugar a una Catedral románica, edificada entre 1100 y 1127 con un claustro terminado en 1137. Hacia 1280 se dio comienzo a la obra de un suntuoso claustro gótico que se terminó hacia 1375. Anejos a este claustro se edificaron por entonces la capilla Barbazgna, el refectorio y la cocina:

En 1391 se derrumbó la Catedral románica quedando en pie únicamente la fachada y la cabecera. Casi de inmediato, en 1394, se comenzó la construcción del actual edificio gótico, prolongándose las obras, con diverso ritmo, durante todo el siglo XV, hasta 1501. El siglo XVIII terminó con la gran obra de levantamiento de la fachada: se derribó la vetusta románica y se construyó otra neoclásica, añadiendo además, por los pies, un tramo a la Catedral, todo ello entre 1783-1803.

Los exteriores

El templo gótico queda eclipsado por delante con la gran fachada neoclásica. Los exteriores góticos, bien severos, solo se adivinan desde la Plaza de San José, la ronda Barbazana o el interior del Arcedianato. La fachada occidental fue diseñada por Ventura Rodríguez en 1783 y es un soberbio ejemplar del estilo neoclásico. Se abre en el centro un pórtico con frontis tetrástilo de columnas pareadas con capiteles corintios, rematado por frontón decorado con el escudo del cabildo. Las terrazas del centro y las torres en los extremos, completan un conjunto severo y grandioso. La torre del norte alberga la campana María, de doce toneladas, la mayor de España en uso. El constructor de la fachada, costeada por el Cabildo, fue Santos A. Ochandategui.

El interior

Configura un templo gótico con planta de cruz latina, de tres naves, más otras dos de capillas, siendo la central la más alta, y girola en la cabecera. El edificio ostenta una completa unidad de estilo, con sencillas bóvedas de crucería, complicadas con terceletes sólo sobre el crucero y ábside. La restauración última ha puesto a la luz una rica ornamentación policroma en torno a las claves, realizada en el siglo XV.

El exorno de la catedral ha sufrido muchos cambios a lo largo de los siglos. En la actualidad, un recorrido nos muestra lo siguiente: empezando por los pies del templo y por el lado del evangelio o del norte, se ve ante todo, la pila bautismal de jaspe, del siglo XIX, con una tabla del bautismo de Cristo, del S. XVI. La Capilla de San Juan Bautista, donde funcionaba la parroquia de la catedral, alberga ahora el crucifijo de Ancheta, obra maestra del Renacimiento español, de 1577. El retablo, de los escultores Juan de la Hera y Gaspar Ramos, es de 1610, con policromía de Fermín de Huarte y Sebastián de Zárate en 1617 y representa escenas de la vida del santo Precursor. La siguiente, antigua capilla de Santa Cristina, muestra ahora un retablo realizado en torno a 1500 con una talla gótica de Crucificado y tablas representando personajes del Antiguo Testamento con sus profecías. Sigue la capilla de San José con un retablo barroco, de 1685, pero conservando las imágenes de otro anterior de 1570. La última de este lado, antigua capilla de San Martín, guarda un retablo barroco, de 1642, con otro pequeño en su centro, italiano del siglo XVI, de cuadritos pintados sobre cobre con multitud de reliquias.

La urna de la parte inferior es de 1731, como otras tres de otros retablos, que guardan reliquias de mártires. Desplazándose desde aquí a la nave central, puede admirarse el mausoleo real con las estatuas yacentes de los Reyes de Navarra, Carlos III el Noble y Leonor de Trastamara, su esposa. Obra señera de la escultura europea del siglo XV, fue realizada entre 1413-1419 por Jehan Lome de Tournay y colaboradores. Son especialmente notables las figuras de los implorantes, ejecutadas en alabastro como el resto de la escultura. Cierra el presbiterio y coro una reja gótica, forjada en 1517 por Guillermo de Evernat, una de las primeras de España en su estilo. Su diseño y ejecución con su abundante escultura, son de un gusto exquisito. En el presbiterio, bajo un baldaquino neogótico, preside la imagen de Santa María la Real, bello ejemplar de la escultura románica. Tallada en madera, fue recubierto de plata ya en el mismo siglo XII; el Niño se rehizo en el siglo XVII y la silla en el XVIII. La sillería coral renacentista, ejecutada entre 1531-1541, es obra de los mejores escultores de la zona: Esteban de Obray, Guillén de Holanda, Juan de Beauvais y otros.

Crucero norte

Sobre el muro occidental se ven dos tallas del siglo XVII, de San Ignacio de Lovola y San Francisco Javier. Frente a ellas, el retablo de San Jerónimo, de 1683, con las imágenes de San Francisco ' Javier y San Fernando y arriba, san Francisco de Asís, franqueado de San Fermín y San Saturnino. Por encima de la puerta se sitúa el órgano, el mayor de Navarra.

Girola

Avanzando por ella, queda a la izquierda la capilla del Santísimo, costeada en el siglo XVII por el obispo Sandoval: el retablo ostenta un lienzo de San Benito, atribuido a Ricci. Sigue el retablo de San Agustín, de 1642. Después de la puerta de la sacristía de Beneficiados, con tracerías del siglo XV, hay dos retablos de 1713. El primero, de Santa Bárbara, alberga el Cristo de los Capellanes, del siglo XVII. El segundo está dedicado a San Fermín. Entre ambos retablos, dos grandes cuadros de 1839, que se encargaron a Juan Gálvez para el trascoro. Representan la última Cena y la Oración en el huerto. Por una puerta, de finales del siglo XV, se entra a la Sacristía mayor o de Canónigos. Fue edificada gracias al mecenazgo del Obispo Zapata en 1599. Su actual decoración en estilo barroco-rococó se llevó a cabo en el siglo XVIII gracias a la generosidad del canónigo D. Fermín de Jáuregui.

Obra artística de pinturas y dorados

Se debe a Pedro de Rada y se ejecutó entre 1760-1770. El mobiliario completa el conjunto barroco: cajonería, armarios, consolas, reloj, espejos, lavabo y demás detalles revisten un espléndido recinto sobre planta de T, que se continúa con dos capillas y la sala capitular. Los cuadros son lienzos y cobres y sus temas, las vidas de Cristo y de la Virgen, y algunos santos y santas. De nuevo en la girola, sigue el retablo llamado de Caparroso, fechado en 1507. Ocupa el centro el grupo de Santo Tomás y el resto, tablas con escenas de la vida de la Virgen y de la pasión de Cristo. A su lado, el retablito de La Piedad, obra de Bidarte y Claver en 1600.

Crucero sur

Aquí se colocó la reja renacentista que cerraba el coro, forjada hacia 1540. El retablo de San Gregorio es gemelo del de San jerónimo. Acompañan al titular, San Sebastián y San Antonio Abad. En el piso superior, San Agustín con Santa Mónica y otra Santa. Sobre el muro del fondo, el lienzo de San Blas del siglo XIX.

Delante del paso claustro, se adosa a un pilar la Virgen de las Buenas Nuevas, talla del siglo XV en piedra. Por encima de la puertita de acceso al sobreclaustro, se encajó una lápida sepulcral con escultura, del siglo XIV. El enorme cuadro San Cristóbal es obra de

Museo Catedralicio diocesano

El Museo Catedralicio diocesano ocupa actualmente las salas del Refectorio y la Cillería. Fue instalado en estos y otros locales al objeto de exponer en un lugar cómodo y accesible a las obras de arte del tesoro de la Catedral, a la vez, se intentaba recoger y exponer otras del arte religioso de las parroquias de Navarra extinguidas o incapaces de conservarlas con seguridad. En 1996 se cambió la instalación y se redujo drásticamente el número de piezas expuestas con criterios de calidad y presentación.

De este modo, de entre los fondos del Museo, se exponen en la actualidad, en el Refectorio, un grupo de tallas marianas, románicas y góticas, de los siglos XII-XV; otras, de santos, también medievales; pinturas sobre tabla de los siglos XV y XVI. otro grupo lo constituyen tallas renacentistas de los siglos XVI y XVII y algunas barrocas de los ss. XVII-XVIII. Siguen algunas muestras de pintura barroca y un lienzo de Vicente López, del s. XIX, que retrata al obispo Severo Andriani. Al fondo de la sala queda el templete con la custodia procesional, ambos de plata, del s. XVI, de la Catedral de Pamplona. En la Cocina, paneles didácticos sobre el arte y la historia de la Catedral y el claustro. En la Cillería se han reunido piezas de orfebrería  de la Catedral y parroquias de Navarra, además del gran Crucifijo de Juan Bazcardo, del s. XVII, algunas arquetas y piezas de marfil. Sobresalen el relicario del Santo Sepulcro, del taller de París en el siglo XIII, el relicario del Lignum Crucis, del s. XIV, ambos de plata dorada y esmaltes; el Evangeliario con guardas de plata del s. XVI, la cruz procesional de San Juan Bautista, parroquia de la Catedral y el crucifijo de marfil del s. XVIII, de la sacristía de la Catedral. En el centro de la sala pueden admirarse en senas vitrinas, cruces procesionales de plata de los siglos XIV y XVIII.
      

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