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  Giovanni Papini

Giovanni Papini nació en Florencia el día 9 de enero de 1881 y falleció  en la misma ciudad el día 8 de julio de 1956. Hijo de Luigi Papini (1842-1902) y Erminia Cardini (1856-1935).

Luigi Papini fue un comerciante de muebles garibaldiano, masón y ateo, que prohibió a su hijo asistir a las clases escolares de religión. Giovanni Papini fue llevado a bautizar por su madre a escondidas de su padre.

Obtuvo el título de maestro. En 1900 enseñó italiano en un instituto inglés y asistió, como oyente, a las Facultades de Letras y Medicina. Estudió en el Instituto de Estudios Superiores de Florencia. En 1901 ocupó la cátedra de filosofía moderna en la Universidad de Florencia. En 1902 fue nombrado bibliotecario del Museo de Antropología de Florencia y viajó a París, donde conoció a André Gide y a Henri Bergson, cuya obra influyo en él profundamente.

Ese mismo año se convirtió en redactor jefe del diario nacionalista Regno.

  
En el año 1903 fundó la revista Leonardo (revista de ciencia, arte y literatura de gran éxito y que duró hasta 1906), dedicándose desde entonces al periodismo.

En 1904 participó en un Congreso de Filosofía en Ginebra y después en el Congreso de Psicología celebrado en Roma. En 1908 empezó a colaborar en la revista La Voce, donde acogió el movimiento futurista. Posteriormente, al escribir Il mio futurismo, señaló: “Me adherí al futurismo creyendo encontrarme con hombres verdaderamente nuevos y libres que se proponían una efectiva renovación del arte italiano, del espíritu italiano. Al cabo de un año advertí que había caído en una iglesia, academia o secta más pintoresca que las demás, donde se buscaba la fe antes que la libertad, el ruido antes que la creación, la obediencia a la ortodoxia más que la riqueza de la exploración.”

En 1911 fundó la revista Anima y en 1913 Lacerba.

Dirigió el Centro Nacional de Estudios sobre el Renacimiento;  en 1935 obtuvo la cátedra de literatura italiana en la Universidad de Bolonia y en 1939 fue nombrado miembro de la Academia Italiana.

Agnóstico y anticlerical que posteriormente pasó a ser un fervoroso católico. Se convirtió al catolicismo después de la primera guerra mundial, si bien su último secretario privado, Victorio Franchini (autor de Papini Intimo), sostuvo que su conversión realmente comenzó a formulársela desde 1907 al contraer matrimonio católico con Giacinta Giovagnoli, una campesina de Bulciano.

Entre 1918 y 1919 Papini sufre el proceso de su conversión al catolicismo. En agosto de 1919 inicia su Storia di Cristo, cuya redacción llevó en el más riguroso secreto, incluso en el ámbito familiar. La publicación de Historia de Cristo en 1921 fue la confirmación de su credo. Ahora bien, su conversión no supuso la asunción acrítica del dogma y de la fe. Fue devoto de San Agustín y tuvo influencia de Jerónimo Savanarola.

No fue un dogmático en la fe; era, más bien, un rebelde en la fe.

Su conversión al catolicismo fue objeto de grandes críticas, entre otros por Sastre y Julius Evola.        

En 1944 fue desalojado de su casa y se refugió en los franciscanos de Lucano, donde había aproximadamente mil doscientas personas refugiadas. El Padre Samuel se encargó de ir a casa de Giovanni Papini para rescatar, en un camión, su biblioteca.

Enfermó en 1952 de esclerosis lateral amiotrófica. En 1953, a los setenta y dos años de edad y ya ciego, dictó a su nieta Anna  Paszkowski “El Diablo”; y, a los setenta y cinco años de edad escribió el ensayo “La felicidad del infeliz”, en el que definió la oración como la máxima felicidad.

Poco antes de morir pidió que le leyeran algunos capítulos de su Vida de Miguel Ángel. Su última colaboración en el Corriere della Sera, en su espacio llamado Astillas, la publicó el 24 de junio, festividad de San Juan Bautista. En dicha colaboración señalaba:

“Mira más atentamente las estrellas. Las estrellas son maravillosas. Las estrellas dicen, al que sabe leer, una palabra más justa que la de los catedráticos y los que explican vanidades. El granito de polvo que pisan tus pies no es más que un grano estelar en un precipicio sin orillas. No te hinches de soberbia, no te creas un dios padre, un rey terrestre; confiesa que no eres un creador sino una criatura.
[…]
Estamos solos en el borde del infinito; ¿por qué rechazar la mano de un padre? Hemos sido lanzados, efímeramente, desde lo alto de la eternidad; ¿por qué rechazar el apoyo, aunque sólo sea para quedar sujetos por los clavos de una cruz de campo?”

Murió el día 8 de julio de 1956.

Giovanni Papini se expresó por medio de todos los géneros literarios, a excepción del teatro.  Escribió más de sesenta obras.

Son de destacar las siguientes:
Crepúsculo de los filósofos (1906), de filosofía.
Un hombre acabado (1912), autobiografía.
Palabras y Sangre (1912), en el que en el cuento "El verdadero cristiano" afirmaba que no es justo que un hombre de fe rija sus pensamientos y sus actos sólo para ganar el Paraíso.
Cento pagine di poesia (1915), prosa lírica.
Opera prima (1917) y Pane e vino (1926), poesías.
Concerto fantastico, Carducc (1918), Historia de Cristo (1921), Segundo Nacimiento (1923), Sant’Agostino (1929), La escala de Jacob (1932), Dante (1933) –la obra obtuvo el premio Florencia, que iba a otorgarse a Vital di Arnaldo, de Mussolini y que éste rechazó en favor de Papini, lo que hizo que se estableciera una amistad entre ambos, Los testigos de la Pasión (1937), Cielo y tierra (1943), Vita de Michelangelo (1943), El juicio universal (1949), prosa narrativa
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Gog (1931)
El libro negro (1951), continuación de Gog
Diario de los cínicos (1946)
El diablo (1953)
Cartas al Papa Celestino VI (1956)

Diario intimo, publicado póstumamente. En él Papini se ve a sí mismo como un evangelista del retorno en el siglo XX, junto con Bloy, Unamuno y Berdiaev, quienes representarían, respectivamente, los evangelios de la pobreza, la tragedia y la transfiguración.
      

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