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En el año 1903 fundó la
revista Leonardo (revista de ciencia, arte y literatura de gran éxito y
que duró hasta 1906), dedicándose desde entonces al periodismo.
En 1904 participó en un Congreso de Filosofía en Ginebra y después en el
Congreso de Psicología celebrado en Roma. En 1908 empezó a colaborar en
la revista La Voce, donde acogió el movimiento futurista.
Posteriormente, al escribir Il mio futurismo, señaló: “Me adherí al
futurismo creyendo encontrarme con hombres verdaderamente nuevos y
libres que se proponían una efectiva renovación del arte italiano, del
espíritu italiano. Al cabo de un año advertí que había caído en una
iglesia, academia o secta más pintoresca que las demás, donde se buscaba
la fe antes que la libertad, el ruido antes que la creación, la
obediencia a la ortodoxia más que la riqueza de la exploración.”
En 1911 fundó la
revista Anima y en 1913 Lacerba.
Dirigió el Centro
Nacional de Estudios sobre el Renacimiento; en 1935 obtuvo la cátedra
de literatura italiana en la Universidad de Bolonia y en 1939 fue
nombrado miembro de la Academia Italiana.
Agnóstico y
anticlerical que posteriormente pasó a ser un fervoroso católico. Se
convirtió al catolicismo después de la primera guerra mundial, si bien
su último secretario privado, Victorio Franchini (autor de Papini
Intimo), sostuvo que su conversión realmente comenzó a formulársela
desde 1907 al contraer matrimonio católico con Giacinta Giovagnoli, una
campesina de Bulciano.
Entre 1918 y 1919
Papini sufre el proceso de su conversión al catolicismo. En agosto de
1919 inicia su Storia di Cristo, cuya redacción llevó en el más riguroso
secreto, incluso en el ámbito familiar. La publicación de Historia de
Cristo en 1921 fue la confirmación de su credo. Ahora bien, su
conversión no supuso la asunción acrítica del dogma y de la fe. Fue
devoto de San Agustín y tuvo influencia de Jerónimo Savanarola.
No fue un dogmático
en la fe; era, más bien, un rebelde en la fe.
Su conversión al
catolicismo fue objeto de grandes críticas, entre otros por Sastre y
Julius Evola.
En 1944 fue
desalojado de su casa y se refugió en los franciscanos de Lucano, donde
había aproximadamente mil doscientas personas refugiadas. El Padre
Samuel se encargó de ir a casa de Giovanni Papini para rescatar, en un
camión, su biblioteca.
Enfermó en 1952 de
esclerosis lateral amiotrófica. En 1953, a los setenta y dos años de
edad y ya ciego, dictó a su nieta Anna Paszkowski “El Diablo”; y, a los
setenta y cinco años de edad escribió el ensayo “La felicidad del
infeliz”, en el que definió la oración como la máxima felicidad.
Poco antes de morir
pidió que le leyeran algunos capítulos de su Vida de Miguel Ángel. Su
última colaboración en el Corriere della Sera, en su espacio llamado
Astillas, la publicó el 24 de junio, festividad de San Juan Bautista. En
dicha colaboración señalaba:
“Mira más
atentamente las estrellas. Las estrellas son maravillosas. Las estrellas
dicen, al que sabe leer, una palabra más justa que la de los
catedráticos y los que explican vanidades. El granito de polvo que pisan
tus pies no es más que un grano estelar en un precipicio sin orillas. No
te hinches de soberbia, no te creas un dios padre, un rey terrestre;
confiesa que no eres un creador sino una criatura.
[…]
Estamos solos en el
borde del infinito; ¿por qué rechazar la mano de un padre? Hemos sido
lanzados, efímeramente, desde lo alto de la eternidad; ¿por qué rechazar
el apoyo, aunque sólo sea para quedar sujetos por los clavos de una cruz
de campo?”
Murió el día 8 de
julio de 1956.
Giovanni Papini se
expresó por medio de todos los géneros literarios, a excepción del
teatro. Escribió más de sesenta obras.
Son de destacar las siguientes:
Crepúsculo de los
filósofos (1906), de filosofía.
Un hombre acabado
(1912), autobiografía.
Palabras y Sangre
(1912), en el que en el cuento "El verdadero cristiano" afirmaba que no
es justo que un hombre de fe rija sus pensamientos y sus actos sólo para
ganar el Paraíso.
Cento pagine di
poesia (1915), prosa lírica.
Opera prima (1917) y
Pane e vino (1926), poesías.
Concerto fantastico,
Carducc (1918), Historia de Cristo (1921), Segundo Nacimiento (1923),
Sant’Agostino (1929), La escala de Jacob (1932), Dante (1933) –la obra
obtuvo el premio Florencia, que iba a otorgarse a Vital di Arnaldo, de
Mussolini y que éste rechazó en favor de Papini, lo que hizo que se
estableciera una amistad entre ambos, Los testigos de la Pasión (1937),
Cielo y tierra (1943), Vita de Michelangelo (1943), El juicio universal
(1949), prosa narrativa.
Gog (1931)
El libro negro
(1951), continuación de Gog
Diario de los
cínicos (1946)
El diablo (1953)
Cartas al Papa
Celestino VI (1956)
Diario intimo,
publicado póstumamente. En él Papini se ve a sí mismo como un
evangelista del retorno en el siglo XX, junto con Bloy, Unamuno y
Berdiaev, quienes representarían, respectivamente, los evangelios de la
pobreza, la tragedia y la transfiguración. |